Más de 7 horas de ciclismo dan para mucho.

El sábado pasado hice un reto pendiente que tenia hace tiempo pensado. Me fui a la playa desde Zaragoza, 220 km para pensar y ver si era capaz. Tan solo había 1700 m de desnivel positivo, así que tampoco era una ruta que a priori iba a ser difícil. Pero como siempre los factores externos, en este caso el viento de cara, hizo que fuésemos más despacio de lo esperado.

A la hora de salir, en un principio me iban a acompañar un trocito, pero malas noticias, mi amigo Pedro no pudo acompañarme. Así que al despertarme, me entro una pereza increíble, de hecho pensaba que no iba a ser capaz de hacer la proeza. Muchas veces, esa pereza inicial hay que salvarla y al final tras mucho “remolonear” por la casa, salí a la aventura. Tiempo nublado, con muchas nubes y con mala pinta. En mi cabeza siempre el fantasma de a ver hasta donde iba a llegar. Me plantee metas intermedias, la primera hora, y de ahí de 30 minutos en 30 minutos íbamos cumpliendo el recorrido.

sastago

Una vez lejos, las carreteras eran desconocidas, con lo que encontré un nuevo aliciente para continuar, pueblos que había oído hablar a mi abuela y a mis padres (ya que son de la zona de Caspe) y que nunca había visitado: Escatrón, Sastago,…. todo era nuevo. Conseguí seguir sin esfuerzo. El tiempo amenazaba lluvia, un calor agobiante y el viento que empezaba a hacer su presencia. Por otro lado el fantasma de hasta donde llegaría, mi cabeza no estaba al 100% con el reto, pero mi capacidad física si. Solo tenia que vencer mis demonios.

Llegamos a Caspe, los primeros 100 km, parada técnica a reponer líquidos en mis bidones y a continuar con la marcha.

A partir de Caspe y hacia Maella comenzaron a aparecer las primeras gotas, que la verdad las agradeci mucho. El calor hacia que el agua refrescase mi cuerpo. Ibamos comiendo según lo previsto ya que tenia las pautas para alimentarme y en ninguno momento las deje pasar por alto.

El terreno si bien era de subida larga y tendida, se vio empeorado por un viento de cara que me obligo a agarrarme de la parte baja del manillar y es ahí donde me di cuenta que era capaz de aguantar más tiempo del que estaba anteriormente acostumbrado, iba cómodo abajo.Batea

Como iba sin musica, me propuse hacerlo sin música, comencé a pensar, mi cabeza buscaba pensamientos sobre mi, sobre mis retos, sobre mi familia, mi trabajo, mi persona. Fueron momentos en el que los kilómetros pasaban sin darme cuenta, reflexionando sobre todas las cosas. Hubo momentos de risas, de hablar solo, de gritar, de llorar y todo por cosas que se me iban y venían. Mis pensamientos fluían de manera continua y lo que es mejor, intentaba dar solución a muchas cosas.

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Comenzaba a estar cansado ya con 150 km en las piernas y realice otra parada técnica en Corbera, esta vez con sandwich incluido. Llevaba muchas horas solo con barritas, había que poner sonidos en mi cuerpo. Partí totalmente renovado y zas!!! pinchazo. Me dije a mi mismo: vaya ahora que estaba todo correcto ya empezamos con los demonios internos. Mi cabeza comenzaba a dudar. Esta vez ya estábamos más cerca, una llamada y vienen a buscarme. Esta era la solución fácil. Pero arreglé el pinchazo y seguí. Mas tarde a los 15 km otra vez, el liquido antipinchazos no funcionó como tenia que haberlo hecho. Parada y a cambiar la cámara. Estaba muy cerca de Mora de Ebro, ya casi estaba, solo quedaba lo peor, los últimos 30 km.

Miraba la montaña que separaba mi objetivo. Ya 200 km en las piernas y solo quedaba el coll de Fatxes, sabia que una vez arriba era todo fácil, pero quedaban 12 km de subida y el sol hacia presencia de manera exagerada. Notaba mis brazos como penetraban los rayos solares, pero bueno ya estaba cerca, comenzamos a subir despacio, por debajo del umbral Anaeróbico para no fatigarme a las alturas que llevábamos.

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Despacio (14 km/h) pero íbamos subiendo a ritmo constante, mi objetivo intermedio era Tibisa, una gasolinera donde una cocacola maria el resto, pero negativo, la gasolinera cerrada. Bueno pues nada, a seguir.

Las dos ultimas rampas, muy duras con lo que llevaba en las piernas, las supere diciéndome a mi mismo: “ves como eres capaz de hacer las cosas cuando te las propones”. Cuando faltaban 600 m (el ultimo carril de adelantamiento de vehículos lentos), me dije, “ya esta Alberto” Coroné y ya bajada hasta Hospitalet. RETO CONSEGUIDO.

ultima subida

CONCLUSIONES:

  • el primer paso es el que mas cuesta: Queres es poder y salí adelante.
  • el segundo paso es que frente a las adversidades, si el objetivo es claro, da igual lo que te pase, hay que seguir poco a poco.
  • el tercer paso es que no sabemos el daño que hacen nuestros demonios, estamos en una sociedad donde continuamente nos dicen que no aceptemos riesgos, y que los riesgos tienen que estar controlados. A veces hay que arriesgar, tomar una decisión y seguir con ella, porque tarde o temprano podremos llegar, y una vez allí, la sensación de felicidad es infinita. Al llegar me sentí felíz, muy feliz, todo por que había sido capaz de realizar lo que quería superar mi meta.

Hasta el próximo reto!

 

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