Don’t grow up. It’s a trap!

No crecer no significa no ser adulto, Sino que lo crecer significa que permanezca en nuestra cabeza la inocencia, la bondad y sobre todo la ilusión, Todos los valores buenos que tenemos cuando somos niños. Conforme nos vamos haciendo mayores vamos aprendiendo o mejor dicho nos van adiestrando a ser de una manera determinada, a cumplir con unos estándares de la sociedad.

Conforme vamos creciendo vamos escribiendo nuestra vida adquiriendo Nuestra personalidad. Esta personalidad está muy influenciada por el entorno y por educación.

No crecer no significa ser un niño toda la vida, Pero ser niño y pensar como niño te hace ver que todos en el fondo tenemos unos sueños. Pensando con un niño eres capaz de perdonar, eres capaz de olvidar, eres capaz de amar, eres capaz de soñar y sobre todo no esconder tus sentimientos.

Es capaz duchar por un sueño, de visualizar cualquier cosa, imaginar que un palo es una varita mágica y hacer cosas increíbles con ella.

Poco a poco te das cuenta que la varita mágica es un palo, los demás te hacen creer que estás loco porque solo es un palo, es de niños jugar y hasta llegan a reírse de tu imaginación. Ya no tienes edad para imaginar.

Son cosas de niños.

Vas creciendo y van cortando tus alas, vas creciendo y ves que el mundo no es así. Que el odio y la venganza perdura en el tiempo y no se acaba en cinco minutos. Que hay gente que hace daño y no se arrepiente. Que un palo sirve para pegar. Y que ser como eres a veces no es bueno. Que aprendes a actuar de manera diferente depende con quien estés. Que no somos nosotros mismos.

Entonces ¿para que vale crecer?

¿Porque nos enseñan a no ser felices?

¿Porque nos enseñan a no ser nosotros mismos?

Todos podemos volar si creemos que podemo hacerlo.

Porque es importante fijar rumbo, pero más importante es trazar y visualizar cada paso.

Tras fijar rumbo, estamos planificando la siguiente etapa. Cada paso es importante, pero ponerse en marcha no es ir a lo loco.

Tenemos que visualizar el camino, ver las piedras y esquivarlas o levantarse si te hacen caer. Pero hay que tenerlas en cuenta. Esas piedras a veces son de carne y hueso, personarás que envidian lo prójimo, que les gustarían ser como yo o como tú, pero que lo quieren ya y ahora. Sin haber dado un paso tras otro hasta llegar donde estamos. Personas no solo sin rumbo, sino sin ilusión. Descontentos porque no se atreven a dar pasos o simplemente criticar y mucho menos pensar. Si, has leído bien: pensar, visualizar soñar, ….

Porque soy un soñador, quizás demasiado, pero os aseguro que cuando trazo un rumbo, una meta, un objetivo, visualizo las piedras en el camino (muchísimas y de todos los colores) y tener previstas cómo destrozar esas piedras, cómo esquivarlas o levantarme tras derrumbarme,

ESTOY TOTALMENTE SEGURO QUE LO CONSEGUIRÉ.

No solo yo, todo mi equipo. Porque el subidón de conseguir algo tiene que ser compartido.

Nunca he sido egoísta con los triunfos, aunque sí con los fracasos.

Una cosa que he aprendido en esta fase, es que hay que defenderse ante el que te ataca, no vale estar pasivo y dejar que el tiempo ponga todo en su lugar.

Creo que defenderse y expresarse desde el corazón va a ser mi mejor arma en este nuevo ciclo.

Así que VOY.